La inestabilidad, la inseguridad, la desinformación y la contrainformación siguen siendo la base del poder. Mientras el miedo y la ignorancia inducida sigan siendo los factores motivadores de la conducta humana el avance será una utopía. Solo la seguridad y el compromiso basado en el conocimiento pueden ser base sólida para un crecimiento sostenido.
Una quinta parte de la población activa del mundo trabaja sin contrato. Con la crisis la tendencia al aumento es evidente. Se prevee que para 2020 serán dos tercios quienes estén en esta situación.
Los grupos de población más afectados por esta situación son los más débiles, como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia y la situación es más grave en los países emergentes y/o subdesarrollados.
Para agravar más la situación los países más afectados son aquellos en los que la cobertura de la situación de los desempleados, subempleados o empleados informales es más escasa e insegura cuando no simplemente inexistente.
Nuestro sistema de explotación establecido convierte este situación en endémica al asegurar mediante diversas farsas con etiqueta de buenas intenciones que la situación no cambiará por el sencillo motivo de que la libertad y la riqueza de los países desarrollado hunde sus raíces en la pobreza y la miseria endémicas como modo de sobrevivir.
Cuentos aparte tenemos un amargo futuro como especie, asentamos como en cualquier pirámide anterior el éxito, la riqueza y la libertad en el hambre, el sufrimiento, la esclavitud encubierta y la muerte evitable. El progreso en ciencias sociales se reduce a la literatura propagandística que jamás se trató de aplicar con intención de ganar la batalla.
Señores, admitámoslo, asentamos nuestros cómodos y cultos pies sobre la carne y la sangre de los esclavos convenientemente apartados de la vista. Aislamos el olor de la muerte con fronteras convertidas en el moderno velo perfumado de la mentira. Aquellos que viven bajo la bota probablemente hubieran hecho lo mismo de tener la posibilidad.
El egoísmo mezquino convenientemente escondido a la conciencia mediante una automentira aislante y la separación de grupos con fronteras y diferencias ayuda a mantenerlo activo. Lo reconozcamos o no, lo aceptamos.
La propia naturaleza humana es la causa de nuestros males, no la busquemos fuera rehuyendo el incómodo espejo. La razón y la conciencia pelearan siempre en la guerra de las excusas que no lleva a ninguna parte.
Una quinta parte de la población activa del mundo trabaja sin contrato. Con la crisis la tendencia al aumento es evidente. Se prevee que para 2020 serán dos tercios quienes estén en esta situación.
Los grupos de población más afectados por esta situación son los más débiles, como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia y la situación es más grave en los países emergentes y/o subdesarrollados.
Para agravar más la situación los países más afectados son aquellos en los que la cobertura de la situación de los desempleados, subempleados o empleados informales es más escasa e insegura cuando no simplemente inexistente.
Nuestro sistema de explotación establecido convierte este situación en endémica al asegurar mediante diversas farsas con etiqueta de buenas intenciones que la situación no cambiará por el sencillo motivo de que la libertad y la riqueza de los países desarrollado hunde sus raíces en la pobreza y la miseria endémicas como modo de sobrevivir.
Cuentos aparte tenemos un amargo futuro como especie, asentamos como en cualquier pirámide anterior el éxito, la riqueza y la libertad en el hambre, el sufrimiento, la esclavitud encubierta y la muerte evitable. El progreso en ciencias sociales se reduce a la literatura propagandística que jamás se trató de aplicar con intención de ganar la batalla.
Señores, admitámoslo, asentamos nuestros cómodos y cultos pies sobre la carne y la sangre de los esclavos convenientemente apartados de la vista. Aislamos el olor de la muerte con fronteras convertidas en el moderno velo perfumado de la mentira. Aquellos que viven bajo la bota probablemente hubieran hecho lo mismo de tener la posibilidad.
El egoísmo mezquino convenientemente escondido a la conciencia mediante una automentira aislante y la separación de grupos con fronteras y diferencias ayuda a mantenerlo activo. Lo reconozcamos o no, lo aceptamos.
La propia naturaleza humana es la causa de nuestros males, no la busquemos fuera rehuyendo el incómodo espejo. La razón y la conciencia pelearan siempre en la guerra de las excusas que no lleva a ninguna parte.
