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martes, 23 de febrero de 2010

La comunicación. Una carrera de obstáculos.

Imagen tomada de Sabiduria.com

La comunicación, pienso yo, no es una tarea fácil (Según Wikipedia, WordReference, ...). Es tan compleja y variable como las múltiples combinaciones posibles de interlocutores de diferentes idiomas. A ello se ha de añadir las múltiples costumbres en cuanto a lenguaje gestual, tabúes y otras costumbres que convierten cada acto de comunicación en un campo minado sobre el que solo los locos, los despistados y los valientes pasean sin un mapa.

Partiendo de esta base, creo que la supervivencia de una comunidad global depende tanto de las buenas intenciones de cada parte como de su capacidad de ver más allá de los límites de su propia formación y costumbres.

Me sorprendió leer en un artículo de "La Voz de Galicia" la cantidad de costumbres extrañas para nosotros que podemos encontrar en otros países y culturas. Las posibles reacciones que puede provocar actuar con desconocimiento de ellas indican hasta que punto tiene sentido el arte de la diplomacia.

Realmente es un milagro que sobrevivamos a la convivencia, que consigamos salir adelante como especie cuando estos protocolos se han de establecer incluso de individuo a individuo que comparten idioma en una misma área geográfica.

Cada día me sorprendo más, cuando tengo la mente despejada y activa al 100%, de la cantidad de interpretaciones posibles de cada secuencia de palabras de un idioma ante pequeñas variaciones...

Si a esto hemos de añadir el efecto de las interacciones de la comunicación de masas y la posibilidad de crear un efecto dominó por circunstancias a menudo difíciles de preveer y manejar es un milagro que la especie humana sobreviva a las consecuencias de un simple acto de comunicación.

Los requisitos de una simple comunicación humana, mas allá de los idiomas, son tan extensos y complejos que hacen parecer el "Día D" un paseo... De hecho el simple establecimiento de la comunicación requiere casi un acto de fe.

jueves, 21 de mayo de 2009

Señores diputados, odio la vaciedad de sus ecos perrunos

Nuestros queridos diputados insisten en repetir sus frases como si hablasen al interior de una caracola, tal vez por lo mucho que les gusta escuchar su propia voz, todo se pega menos la hermosura... Hasta a mi se me está pegando un poco, tendre que ponerme una vacuna. Ni la gripe A se propaga como estas manias de nuestros queridos "artistas" de la política. Su aborrecible verborrea es un antídoto natural contra la fiebre de la palabra inutil, mentirosa y rastrera.

¿Nos toman por tontos? Que pesada mania de repetir las frases... ¿Es un tic profesional, es que realmente son tan memos como parecen o nos creen sus iguales en tan "brillante característica" lingüistica y mental?

Por favor, callen a su perro del eco deplorable... Solo las tripas se me conmueven con sus ecos y únicamente para producir diarrea mental... ¡Señor, que manias...! Que les enseñen a hablar de nuevo... antes de soltarlos al circo mediocre de la mentira de falso propósito.