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lunes, 14 de junio de 2010

El hombre más feliz del planeta

El hombre más feliz del planeta


Os invito a que veais en este web la interesante entrevista a Matthieu Ricard.
Hace unos años, la neurociencia sorprendió al mundo nombrando al biólogo y monje budista Matthieu Ricard, como el Hombre más Feliz del planeta..

otros datos relacionados
Inteligencia Emocional y Social » Vidas que inspiran… Matthieu Ricard

http://www.inteligenciaemocionalysocial.com/301/uncategorized/vidas-que-inspiran%E2%80%A6-matthieu-ricard
Blog de Eduard Punset » Biografía
http://www.eduardpunset.es/biografia

martes, 28 de abril de 2009

Humanidad somos todos, sin etiquetas


La salud no es cosa que se deba tomar a la ligera y el egoismo o la abundancia de recursos no es una defensa contra las enfermedades. Las enfermedades no conocen de fronteras, no distinguen entre ricos y pobres, guapos y feos, buenos y malos. En cuestión de epidemias la solidaridad es autodefensa.

Las enfermedades de facil contagio susceptibles de provocar epidemias requieren, en mi opinion de profano en la materia, de una organización a nivel mundial, dotada de las reservas de medicamentos necesarias y de una infraestructura de coordinación con vias de comunicación en ambas direcciones siempre abiertas con todos los paises del mundo.

La simple capacidad de reacción de los gobiernos de países con carencia de recursos no es capaz de afrontar por si sola la rapida difusión de estas enfermedades, los hechos lo demuestran fehacientemente.

Una epidemia no conoce de fronteras. Defender a la humanidad ante ellas no es una batalla local, es mundial. La primera linea de defensa debe establecerse en el punto de partida, aportando para ello todos los medios necesarios y el apoyo de personal necesario cuando no existan profesionales e infraestructuras sanitarias suficientes en el lugar.

Haría falta un Banco Mundial de Medicamentos independiente, al servicio de cualquier país que se enfrente a una epidemia.

¿En algun futuro posible conseguiremos superar las barreras, las fronteras,... para ser al fin humanidad...? Eso espero.

Abogo por lo de pronto por tomar la iniciativa de creación de un post colectivo sobre la necesidad de crear un Banco Mundial de Medicamentos.

Creo que la peste negra, la gripe española, la gripe asiatica, la gripe de Hong Kong, la gripe aviar, la gripe porcina, el S.I.D.A. .... son ejemplos sobradamente clamorosos de efectos desvastadores. Que decir de otras que tal vez vemos mas lejanas pero no conocen de fronteras, el cólera, la malaria, el dengue...

Pandemia: Es la afectación de una enfermedad de personas a lo largo de un área geográficamente extensa. Técnicamente hablando debería cubrir el mundo entero y afectar a todos. Afortunadamente no ha habido una pandemia en ese sentido de la palabra.

Epidemia: Enfermedad infecciosa que durante un periodo de tiempo ataca, simultáneamente y en un mismo territorio, a gran número de personas.

sábado, 3 de enero de 2009

En la vida todo acontece



Un día, sin más, somos testigos de todo lo que pasa a nuestro alrededor. A veces resulta frustrante, y otras veces aparatosamente frustrante, aunque queda espacio para la esperanza. Es como si lo que anhelábamos desde hace tiempo estuviera al alcance de nuestra mano en un ordinario puesto del mercado dedicado a la venta de utopías. Todo el mundo puede comprarlas, pero no hay el por qué de hacerlo, se tratan de cosas aparentemente comunes que volverán a estar ahí al día siguiente y debido a ello le restamos la menor importancia. Preferimos escoger aquéllas cosas que ya conocemos, y las que son, al fin y al cabo, las más demandadas. Por eso reciben el nombre de utopías, por ser la fruta del deseo imposiblemente visible.

Y es que lo que distingue un sueño de otro es su utopía, el deseo de que se haga realidad o no, y en qué medida esto nos influye, porque aunque sólo se trate de un propósito, por muy descabellado que parezca, puede estar pasándole a la persona equivocada, a esa persona que según tú no lo merece, y sin embargo, está recibiendo todos los caprichos y mimos de su destino.

Pero lo cierto es que queda espacio para la esperanza. De la misma forma que no se puede conducir un coche solamente mirando el retrovisor, hay que mirar siempre hacia delante, y permitirse una pausa, una respiración profunda entre los deseos y las obsesiones, porque sólo hay una forma para que la segunda no se transforme en utopía, y es dejar que acontezca la vida mientras sientes que la tienes en el justo momento en el que has llenado tus pulmones. Sólo así, sin dejar de soñar, estaremos dándonos, inconscientemente, una nueva oportunidad.